viernes, 23 de enero de 2015

Los Hopi y Tiwanaku por Andreas FABER-KAISER



Relación entre los humanos y los kachinas

Los indios hopi, en Arizona, afirman que sus antepasados fueron visitados por personas que se desplazaban en escudos volantes y dominaban el arte de cortar y transportar enormes bloques de piedra, así como de construir túneles e instalaciones subterráneas.

De acuerdo con la tradición Hopi, la historia de la Humanidad está dividida en períodos que ellos denominan «mundos», los cuales están separados entre sí por terribles catástrofes naturales:
1. el primer mundo sucumbió por el fuego,
2. el segundo por el hielo
3. y el tercero por el agua. La memoria tribal de los hopi se remonta a la época del tercer mundo, cuyo nombre era Kasskara. Este era el nombre, en realidad, de un inmenso continente situado en el actual emplazamiento del océano Pacífico. Pero Kasskara no era la única tierra habitada. Existía también el «país del Este». Y los habitantes de este país tenían el mismo origen que los de Kasskara.Repentinamente, el «país del Este» desapareció por alguna causa desconocida bajo las aguas del océano, y también Kasskara comenzó a hundirse paulatinamente.

En este momento, los kachinas ayudaron a los elejidos a trasladarse a nuevas tierras. Este hecho marcó el fin del tercer mundo y el comienzo del cuarto.
4. Actualmente vivimos en el cuarto mundo. Y en total, la Humanidad deberá recorrer siete.

Es preciso aclarar que, desde el primer mundo, los humanos estaban en contacto con los kachinas, palabra que puede traducirse por «venerables sabios». 
Se trataba de seres visibles, de apariencia humana, que nunca fueron tomados por dioses sino solamente como seres de conocimientos y potencial superiores a los de ellos.
Eran capaces de trasladarse por el aire a velocidades gigantescas, y de aterrizar en cualquier lugar. Dado que se trataba de seres corpóreos, precisaban para estos desplazamientos de unos artefactos voladores, unos «escudos voladores» —al igual que en las crónicas romanas, al igual que en las crónicas de Carlomagno— que recibían diversos nombres.


La población, de acuerdo con el recuerdo tradicional de los hopi, llegó a la nueva tierra por tres caminos diferentes:
- Los seleccionados para recorrerla, inspeccionarla y prepararla, fueron llevados allí por aire, a bordo de los escudos de los kachinas.
- El gran resto de la población tuvo que salvar la enorme distancia a bordo de barcas. Y cuenta la tradición que este viaje se efectuó a lo largo de un rosario de islas que, en dirección NE, se extendían desde las tierras de la actual América del Sur.
La nueva tierra recibió el nombre de Tautoma, que viene a significar «la tocada por el rayo». Tautoma fue también el nombre de la primera ciudad que erigieron, a orillas de un gran lago. De acuerdo con los conocimientos actuales, Tautoma se identifica con Tiahuanaco, mientras que el lago corresponde al Titicaca, en la frontera actual de Perú con Bolivia.

Posteriormente, un cataclismo convulsionó a la ciudad, destruyéndola, motivo por el cual la población se fue desperdigando por todo el continente. Durante un largo período de tiempo estos hombres procedentes del Pacífico se fueron repartiendo en grupos y clanes por los dos subcontinentes. Algunos de estos clanes iban en compañía de los kachinas, quienes a menudo intervinieron para ayudarles.
DE LA SELVA Sudamericana A LA PARED DE HIELO LAURENTINO

Los hopi formaban parte del grupo de tribus que emigraron en dirección Norte, y sus leyendas recuerdan un período en el que atravesaron una calurosa selva, y un período en el que se toparon con una «pared de hielo» que les impidió el avance hacia el norte, y les obligó a volver atrás.

El ingeniero Josef F. Blumrich, comentando lo sorprendentes que pueden llegar a parecer algunas de estas tradiciones, recuerda que todavía hoy en día siguen vivas a través de diversas ceremonias.

La Ciudad Roja: Palenque

Mucho tiempo después de estas migraciones todavía había clanes que seguían conservando las antiquísimas doctrinas. Estos clanes se reunieron y construyeron una ciudad «de importancia trascendental, que recibió el nombre de "la ciudad roja"», a la que se identifica con Palenque, en el Yucatán mexicano. En dicha ciudad fue establecida la escuela del aprendizaje, cuya influencia todavía puede descubrirse en algunos hopi.

Los maestros de dicha escuela eran los kachinas, y la materia de enseñanza estaba compuesta esencialmente por cuatro apartados:
1. Historia de los clanes;
2. La naturaleza, las plantas y los animales;
3. El hombre, su estructura y su función física y psíquica;
4. El cosmos y su relación con el hacedor.

Tras un posterior período de numerosos enfrentamientos entre las ciudades establecidas en el Yucatán, sus habitantes abandonaron la zona y reemprendieron la migración hacia el Norte. Durante aquella turbulenta época los kachinas abandonaron la Tierra.
Los pocos clanes que han seguido manteniendo vivo el antiguo saber se juntaron más tarde en Oreibi, siendo ésta la razón de la especial importancia de este lugar.

Túneles e instalaciones subterráneas

Tras haber recogido toda la información que le ha sido posible sobre los kachinas, Blumrich llega a las siguientes conclusiones sobre estos seres que, sin ser considerados en ningún momento como divinidades —y esto es importante—, se sitúan en el plano cósmico de injerencia directa en el quehacer humano: tenían cuerpo físico, tenían apariencia de hombres, en muchos aspectos se comportaban como hombres, pero disponían de unos conocimientos muy superiores a los propios hombres.
Poseían artefactos voladores, y un enigmático escudo que rechazaba a los proyectiles enemigos a elevada altura. Eran además capaces de engendrar niños en las mujeres sin mediar contacto sexual. A todo ello hay que sumar las habilidades que los humanos aprendieron de los kachinas, la más importante de las cuales fuera quizás el corte y transporte de enormes bloques de piedra y, en relación con ello, la construcción de túneles y de instalaciones subterráneas.

LOS MENSAJEROS DE LOS DIOSES

Además de lo que afirma Blumrich con referencia a los hopi, que él estudió en profundidad, podemos corroborar algunas de sus constataciones observando las costumbres de sus inmediatos vecinos, los indios zuñi y pueblo, que junto con los hopi forman el grupo de pueblos agricultores de la actual Arizona.

Así, por ejemplo, los zuñi, cuyos templos son cámaras ceremoniales subterráneas, conservan el culto de la serpiente emplumada como deidad celeste, lo que indica el origen mexicano de ciertos elementos de su religión al enlazar directamente con la imagen y culto de Quetzalcóatl (identificado con Kukulkán y Gucumatz) que fue también serpiente emplumada y voladora, corroborando así en cierta forma las narraciones de los hopi que afirman haberse establecido durante un tiempo en el área del Yucatán.

Los mismos zuñi rinden igualmente culto a los katchinas, para ellos mensajeros e intermediarios entre las deidades del cielo y el ser humano. Con lo cual se identifican prácticamente con los seres —emisarios o mensajeros de la divinidad— que en los textos bíblicos actúan bajo el concepto de ángeles.

Otro dato curioso es que este grupo de indios pueblos practican el arte de la pintura en seco, de arena o de polen, frente a sus altares, para las ceremonias religiosas. El origen de este arte es desconocido, y el mismo es practicado igualmente en el Tibet y entre algunas tribus de Australia.
TECNOLOGÍA PUNTA

Pero regresemos a las observaciones que efectúa Josef F. Blumrich, sin perder de vista al hacerlo que se trata de las observaciones de un ingeniero con cargo de directivo de la NASA.

Afirma que los hopi cuentan que los escudos voladores de los katchinas se desplazaban a enormes velocidades gracias al impulso de una «fuerza magnética». En relación con ello, argumenta Blumrich que ni los hopi ni nosotros sabemos de qué se trata concretamente. Y que nosotros, por ejemplo, todavía no sabemos qué es realmente la gravitación. El día en que logremos descifrar este enigma, existirá la posibilidad de que incluso nosotros podamos volar sin limitación alguna.

Cabe recordar sin embargo —volviendo a lo que afirman los hopi— que Jonathan Swift vertió en su obra Los viajes de Gulliver datos astronómicos correctos acerca de los satélites de Marte, que nadie en su época podía conocer y que no fueron corroborados por nuestros astrónomos hasta 150 años más tarde. Swift le hace decir a Gulliver —personaje central de esta obra— que estos datos se los comunicaron los tripulantes de un artefacto volante circular y resplandeciente (como los «escudos» de los katchinas) governado a voluntad por estos tripulantes recurriendo al magnetismo. La fuerza magnética por lo tanto que afirman los hopi que servía para desplazar a sus escudos voladores.

En cuanto al escudo capaz de hacer explosionar los proyectiles enemigos en el aire, recurda Blumrich que los rusos estaban desarrollando hace ya años unos haces de protones capaces de destruir a los cohetes en pleno vuelo, mientras que en los Estados Unidos se estaban realizando ensayos con rayos de electrones parecidos, que tienen esta misma capacidad.

Andreas FABER-KAISER, 1992.





Incubación del huevo del espíritu bajo la prescripción del Gran Espíritu

Este friso es una promesa o juramento de que vamos a mantenernos firmes y fieles al Gran Espíritu, y bajo su mandato vamos a preservar y hacer avanzar el orden de la organización.

El Gran Espíritu nos concedió la facultad del pensamiento para que comprendamos y acatemos sus órdenes en tanto a los animales los sujetó al instinto automático.

miércoles, 21 de enero de 2015

Jorge Miranda

Jorge Miranda, antropólogo investigador del Ministerio de Cultura de Bolivia, dijo que, en el mundo andino, el nivel espiritual alcanzado es lo único que justifica las pretenciones de guiar al pueblo.

De modo que el sentido del Poder difiere en las culturas místicas y en las culturas materialistas.

Los secretos de Tiwanaku

Los conocimientos en ciencia, arte y filosofía de Tiwanaku fueron superiores a los que hoy tenemos. Estas elevadas culturas ancestrales eran fundamentalmente místicas y espirituales, a diferencia de las culturas blancas occidentales que son netamente materialistas y mercantilistas, apoyadas en la explotación de los recursos naturales.

De modo que en este escenario que es el Continente Americano existe una cultura subyacente espiritualista sobre la que, por medio de la fuerza y la masacre, se ha constituído una cultura materialista.

Esto es preciso tenerlo en cuenta a la hora de hablar de la recuperación de los valores ancestrales y auténticos indoamericanos.

viernes, 2 de enero de 2015

El 8 de octubre de 2013 los arqueólogos belgas del proyecto Huiñaimarka, que cuenta con el apoyo del Centro de Arqueología Subacuática Andina (CASA), presentaron el resultado de los primeros dos meses de exploración subacuática: alrededor de 2.000 piezas arqueológicas rescatadas de 7 m. de profundidad del lago Titicaca.
El crop circle indica las construcciones que se despliegan hoy día debajo del lago Titicaca, y que unen Tiwanaku con la Isla del Sol y el Puerto Acosta. La forma se asemeja a la Fuente Magna.


Este es el crop circle correspondiente a ese hallazgo. Apareció en Beckhamspton, Wiltshire, Reino Unido.
"Y los Antiguos gobernaron desde ahí. Gobernaron sobre los hombres y sobre la Tierra. Tenían naves más rápidas que el vuelo de los pájaros; naves que llegaban a su punto de destino sin velas y sin remos, tanto por la noche como por el día. Tenían piedras mágicas para observar los lugares más alejados, de modo que podían ver ciudades, ríos, colinas y lagos. Cualquier hecho que ocurriera sobre la Tierra o en el cielo quedaba reflejado en las piedras. Pero lo más maravilloso de todo eran las residencias subterráneas. Y los Dioses se las entregaron a sus Servidores Escogidos como su último regalo; porque los Maestros Antiguos son de la misma sangre y tienen el mismo padre". 

http://www.depuno.com/mapas/lago-titicaca-mapa/

La ciudad de los gobernantes abarcaba toda la Tierra, pero su sede estaba enclavada en el promontorio más alto, aislada de todos los acechos. Tiwanaku se encuentra a 3.844 metros/snm.